Las tradiciones, los saberes, las historias y los talentos de quienes habitan la localidad 18 son una riqueza que merece ser escuchada. Barrios Vivos abre una oportunidad para encontrarnos, compartir nuestras experiencias y construir, entre todos y todas, iniciativas culturales que fortalezcan la vida comunitaria.
¿Qué pasaría si reuniéramos las historias de nuestros abuelos, los saberes ancestrales de nuestros pueblos, las expresiones artísticas de los jóvenes, las tradiciones de las comunidades afrodescendientes y las experiencias de quienes llegaron de otros lugares para construir una nueva vida en Bogotá?
Seguramente descubriríamos que nuestros barrios están llenos de talento, memoria, creatividad y sueños por cumplir.
Esa es precisamente la invitación que nos hace Barrios Vivos: reconocer que la cultura no pertenece solamente a los artistas ni se construye únicamente desde las instituciones. La cultura también nace en las calles, en las cocinas, en los salones comunales, en las reuniones vecinales y en cada persona que tiene una historia, una idea o un conocimiento para compartir.
Una experiencia que comienza escuchando a la comunidad
Recientemente, acompañamos la tercera sesión del Laboratorio de Oportunidades Culturales de Barrios Vivos en el polideportivo de Nuevo Muzú, en la localidad de Tunjuelito. Allí, los participantes avanzan en un ejercicio de reconocimiento territorial para identificar espacios, artistas, agrupaciones y capacidades comunitarias que puedan contribuir a la creación de un hito cultural.
“Acompañamos el encuentro comunitario aquí en el polideportivo de Nuevo Muzú, en la localidad de Tunjuelito, desarrollando nuestra tercera sesión del Laboratorio de Oportunidades Culturales de Barrios Vivos”, señaló Ingrid Grande, articuladora de Barrios Vivos de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte.






