En la localidad 18 de Rafael Uribe Uribe, al sur de Bogotá, existe una historia que no se borra con el paso del tiempo. Una historia tejida con agua, manos trabajadoras y encuentros cotidianos que, más de cien años después, sigue viva en la memoria de quienes crecieron alrededor de los nacederos del barrio Diana Turbay.
Las lavanderas marcaron la vida de varias generaciones. Sus pasos, semana tras semana, llegaban desde distintos puntos del territorio hasta los lugares donde el agua corría limpia. Allí no solo se lavaba ropa: se compartían alimentos, se contaban las noticias del barrio, nacían amistades, se hablaba de amores y se vivían las primeras emociones de la infancia. Así lo recuerdan Alicia Gómez, Pedro Cano, Ester Romero y Nelly Guevara, testigos de una época donde la comunidad se encontraba alrededor del agua.
Para Alicia Gómez, los recuerdos siguen intactos: “En la Piedra del Amor me dieron el primer beso. Eran épocas muy bonitas, por la inocencia y las experiencias que vivíamos con los niños de nuestra edad”.








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